Salidas y llegadas
Como cada vez que estoy a puntito de marcharme de Barcelona, Zack ya está montando guardia para asegurarse de que nadie salga de casa sin su permiso.

Y, como cada vez que vuelvo a Filadelfia, llegaré con más libros que los que traje, más ropa de la que me cabe y más energía para seguir pensando y trabajando. Como siempre, tanto exceso de equipaje es una excusa genial para acordarse de Hoja de Niggle. Y después de postergar un poco lo impostergable… ¡manos a la obra!
